La mujer que se hace sabia en cada fase de su vida
Hay un mapa antiguo que nos habita.
Un mapa que no se dibuja con líneas, sino con lunas.
Un mapa que se siente en la piel, en la sangre, en el alma.
Es el ciclo sagrado de lo femenino.
As como la luna se oculta y renace cada 28 das, la mujer también se transforma.
No solo en su ciclo menstrual, sino en los cuatro grandes ciclos del alma femenina:

La niña-luna nueva:
Es la fase de la inocencia, de la intuición pura, del asombro.
Aquí habitamos la magia de lo simple, el juego, el mundo invisible.
Esta etapa nos enseña a confiar y a imaginar lo imposible.

La doncella-luna creciente:
Adolescencia y juventud.
La pasión nos mueve, el deseo nos gua. Queremos descubrir, volar, romper moldes.
También es el tiempo donde muchas nos desconectamos del alma por buscar aprobación.
Pero en cada rebelión hay un grito de libertad que luego nos regresar a casa.

La madre-luna llena:
No importa si parimos hijos o proyectos.
Es el tiempo de dar, de nutrir, de amar con profundidad.
Aquí comprendemos que el verdadero poder es el que sostiene, cuida y enraíza.
También es el momento en que muchas nos olvidamos de nosotras mismas.
Pero toda mujer madre, en algún momento, debe parirse de nuevo a si misma.


La sabia-luna menguante:
Llega la menopausia, pero en realidad es el renacimiento.
La mujer se vuelve medicina, fuego lento, mirada que atraviesa.
Ya no necesita demostrar nada. Solo SER.
Es la que gua, la que observa, la que bendice los caminos de otras.
Cada fase trae sus dones, sus sombras, sus preguntas.
Y en cada una, florecemos distinto.
No somos lineales.
No envejecemos, nos hacemos mas luna.
Y t, mujer que lees esto… en qué fase estás?
Te estas negando alguna parte de ti o abrazas con ternura tu propio ciclo?
Afirmación final:
Honro la luna que fui, la que soy y la que me espera.
Cada fase me acerca a mi sabiduría.



