Mi historia de quiebre, búsqueda y transformación
Hay momentos en la vida donde todo se derrumba.
Donde los pilares que creías firmes se deshacen como arena entre los dedos.
Yo viví uno de esos momentos.
Mi cuerpo se quebró. Mi mundo también.
Estuve postrada en cama durante meses.
Sentía que moría en vida.
Cada parte de mi existencia parecía tambalearse al mismo tiempo:
Mi matrimonio.
Mi hogar.
Mi carrera como médica.
Incluso mi reputación fue atacada, difamada injustamente.
Me vi sola. Herida. Abandonada. Vacía.
Y sin embargo… fue en ese vacío donde comenzó mi regreso.
Cuando no quedó nada afuera, solo me quedó mirar dentro.
Allí, en ese silencio profundo donde solo habitan los valientes,
descubrí un mundo que nunca había explorado:
mi mundo interior.
¿Qué encontré allí?
Tesoros.
Tesoros que había ignorado por años mientras vivía en piloto automático,
buscando validación, cumpliendo roles.
Tesoros que hoy son mi medicina y mi legado.
Descubrí mi poder de resignificar,
mi don de sanar con la palabra,
mi capacidad de crear belleza desde las ruinas.
No fue fácil.
Pero fue verdadero.
Y desde esa verdad, comenzó mi transformación.
Cuando todo se cae, se revela lo esencial
Caer no es fracasar.
Caer es regresar a la raíz.
Es recordar quién eres sin tus títulos, sin tus máscaras, sin tus apegos.



